
Por esos viejos tiempos, por aquellas promesas, por aquellos planes de futuro, por aquel año con vosotras. Por aquellas borracheras que nunca venían mal, por hacerme sentir como en casa en mis peores momentos. Por hacerme feliz día sí y día también. Por ser tan especiales y tan diferentes cada una. Por convertiros en mis amigas.
Por todo eso, os echo de menos.
Lo siento.
Cuando no acababa los textos con un punto y final lleno de lágrimas.
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